Biblioteca humana migrante en Talca

surmaule Columnas de opinión, Stefano Micheletti Leave a Comment

Stefano Micheletti – Diario El Centro, 02/11/2016

Sentar a conversar durante quince o veinte minutos a dos personas que no se conocen es un ejercicio relativamente sencillo en términos prácticos, pero con un sentido extraordinariamente profundo en nuestros tiempos. Sobre todo si se reúnen a personas que tienen procedencias, historias y cosmovisiones distintas. MIGRA – colectivo intercultural que apoya el proceso de integración y la convivencia positiva entre la comunidad migrante y la comunidad nacional en la ciudad de Talca – realizó este “experimento” durante la fiesta del Patrimonio Vivo que se celebró el pasado mes de septiembre en la Plaza de Armas de nuestra capital regional. Y los resultados fueron increíbles: la biblioteca humana – así se llama esta metodología – estuvo copada durante todo el día.

Las bibliotecas humanas nacieron en Dinamarca en el año 2000 gracias a la ONG Stop the Violence, cuando un grupo de jóvenes decidió hacer algo concreto para luchar contra la violencia en su país. Posteriormente, la iniciativa se ha replicado en más de 70 países para luchar contra todas formas de discriminaciones y para promover los derechos humanos. La actividad permite intervenir un espacio público, implementándolo con una escenografía sencilla y con sillas o cojines, donde esperan sentados los “libros humanos”: en el caso de MIGRA se trató de inmigrantes de Cuba, Ecuador, Brasil,  Italia y España residentes en Talca, que se ofrecieron para contar su historia, y dialogar con los “lectores”.

Ese pequeño espacio marcó un hito importante en la Región: en un contexto donde está aumentando la llegada de inmigrantes – mucho de ellos afrolatinos – fue la primera acción concreta para combatir la violencia y los prejuicios, a la vez de favorecer el diálogo y permitir la creación de vínculos humanos. Así, la biblioteca humana migrante apuntó a informar y a romper los estereotipos más comunes y a menudos los más persistentes, convirtiéndose en una manera práctica de promover la interculturalidad y la comprensión.

La buena noticia es que gracias a un fondo del Programa Red Cultura del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, el colectivo MIGRA tendrá la posibilidad de abrir tres nuevas bibliotecas humanas migrantes en los próximos meses. Talca, con su legado rural/agrario y su matriz cultural más bien conservadora, necesita de espacios como estos, que le permitan desprejuiciarse, conocer y comprender el “otro” que viene, su diversidad.

Una enseñanza valiosa dejó la primera biblioteca que realizó MIGRA: lejos del lugar común que dice que la gente necesita esencialmente hablar, los inmigrantes que actuaron como libros humanos se dieron cuenta que los talquinos y las talquinas tienen necesidad también de escuchar y comprender, sin duda una señal esperanzadoras para construir una sociedad más diversa y respetuosa.