Desarrollo regional para el Maule

Por Francisco Letelier Troncoso, sociólogo ONG Surmaule – Diario El Centro, 03/04/2013

Como nunca antes el desarrollo regional será relevante en la discusión presidencial y parlamentaria que se inicia. En este contexto quisiera compartir algunas reflexiones y propuestas.

Nuestra región es una de las menos desarrolladas. Estamos al final del ranking de competitividad, de desarrollo humano, de ingresos, entre otros. Percibimos que nuestro territorio otorga menos oportunidades y nuestro sentido de pertenencia es débil. De las 6 ciudades con mayor proporción de personas que perciben el sueldo mínimo a nivel nacional, 3 son maulinas.

Todo lo anterior se contradice con nuestra gran disponibilidad de recursos naturales; somos la tercera exportadora de productos agrícolas, segunda en forestales y cuarta en total de exportaciones. Somos también la cuarta generadora de energía eléctrica del país. ¿Por qué no logramos desarrollarnos entonces? Existen al menos dos factores relevantes: i) somos la segunda región con menor capital humano y mantenemos esa posición desde 1997 y ii) tenemos una industria que agrega poco valor a los recursos naturales y, por lo tanto, genera empleos precarios.

Para superar nuestra brecha en capital humano se requiere una revolución en nuestra manera de entender la educación. Como región debemos ser parte de una discusión nacional al respecto, siendo capaces de introducir nuestros desafíos propios.

En el Maule, la especificidad está dada por la precariedad de nuestro capital humano y la necesidad de construir una base productiva que mejore la calidad del empleo y del ingreso, en lo urbano y en rural. Aquí es clave plantearse metas concretas en: escolarización, nivelación y certificación de competencias, fortalecimiento de la educación técnica, pertinencia de la oferta de formación profesional, vínculo escuela – universidad y empresa, desarrollo de competencias de emprendimiento, entre otros.

Junto con lo anterior, debemos generar condiciones para transformar los conocimientos, capacidades e intereses de los maulinos en proyectos productivos que agreguen valor a nuestros recursos, generen empleos de calidad y pongan en valor nuestras identidades.

Todo esto requiere una plataforma publica de capacitación, asesoría, redes y financiamiento, una “nueva CORFO” centrada no en el capital, sino en las personas y en su capacidad de construir valor.

Para lo anterior se requiere de una reforma tributaria que permita construir una base impositiva regional. En el caso nuestro, por ejemplo, industrias extractivas o de fuerte impacto ambiental, como la forestales, la pesquera y la de generación de electricidad, podrían pagar un royalty por el uso de los recursos naturales.  Debemos ser capaces de concertarnos para alcanzar objetivos regionales y debemos tener la fuerza para ponerlos en la agenda nacional. Un punto de partida es poner las cartas sobre la mesa y aquí intento aportar en esta dirección.