Columna de opinión: Las cuentas claras

Catherina Olivares Arias – Diario El Centro, 20/05/2015

El 21 de mayo del año 2014, en su primera cuenta pública, la Presidenta Michelle Bachelet presentó una serie de anuncios que prometían basar su administración en lo que denominó un “Gobierno transformador”, con la participación de todos los chilenos y las chilenas.

En ese momento, aparecieron anuncios en el ámbito de la salud, la vivienda, las relaciones laborales, la calidad de vida, la cultura, el transporte, el deporte entre otros aspectos de la vida de las personas, que serían abordados en miras de un gobierno en permanente diálogo con todos los sectores, para construcción del Chile de todos y de todas.

Dentro de las propuestas de esa cuenta pública, y como uno de los primeros temas abordados, apareció el de la reconstrucción. Para este tema, se designaría delegados presidenciales que con mandato directo y con facultades amplias, iniciarían un proceso de participación y diálogo con las comunidades para resolver los aspectos de la reconstrucción que no solo estuvieran vinculados con la reconstrucción material de los afectados, sino que además se tratara de una reconstrucción del tejido social, de los barrios de estas nuevas comunidades.

A partir de estos anuncios, en que se implementaría con intencionalidad una “política integral”, se convocó a múltiples servicios que estuvieran a disposición de las necesidades y requerimientos de las comunidades afectadas tanto por el terremoto de 2010, como de la situación en Chaitén, o los incendios en Valparaíso, entendiendo que lo que esas personas afectadas perdieron, no solo tiene que ver con aspectos materiales sino que también perdieron sus vínculos sociales y su relación con el entorno en que habitaban, en definitiva, su capital social.

Además de las promesas relacionadas con la reconstrucción se prometió la realización de instrumentos que fiscalicen el mercado del suelo, entendiendo que en este punto ha habido históricamente un germen que ha impulsado sistemáticamente la desigualdad de este país, generando problemas estructurales como la segregación social, la construcción de viviendas de forma inadecuada a la geografía en que se inserta, generación de bolsones de marginalidad y discriminación social a muchos barrios que son damnificados de la implementación de una política pública que deja al arbitrio del mercado, la distribución de la sociedad generando más problemas de los que dice mejorar.

Es de esperar que en esta cuenta pública escuchemos acerca de  la implementación de estrategias concretas en las que se apunte a resolver no solo las necesidades básicas de las personas, sino que se haga un salto cualitativo a abordar la necesidad de propiciar un desarrollo integral, descentralizado, donde se privilegie efectivamente una mejor calidad de vida en todos los aspectos y donde se potencie la solidaridad dentro de las comunidades para fortalecer sus propias capacidades de desarrollo y de proyección futura. Ese es el Chile que queremos construir, señora Presidenta.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *