Comunicado en respuesta a la suspensión de la implementación del Programa Acciona 2020

 

La actual realidad social local y global, marcada por la crisis sanitaria y sociopolítica, ha develado una crisis más profunda, delineada por la pérdida de sentidos tanto individual como colectiva.  Se han evidenciado los símbolos degenerativos con los cuales nos hemos ido configurando culturalmente y que han afectado principalmente la vida y el desarrollo integral del ser humano. En esta perspectiva, creemos fundamental proteger y potenciar la construcción de símbolos que nutran la vida y lo humano.

Quienes hemos podido vivir experiencias desde lo artístico y hemos generado un conocimiento empírico, por ejemplo, en lo sonoro, la danza, el teatro, el canto, el dibujo, la pintura, lo audiovisual, lo lingüístico y tantas otras disciplinas, podemos decir que las Artes son un medio para el desarrollo creativo y un canal de expresión por excelencia del ser humano. A través de las diferentes disciplinas artísticas, el individuo transmite emociones y sentimientos, dando a conocer su visión del mundo, constituyéndose en una herramienta clave dentro de la educación.

Durante los últimos años, como ONG Surmaule tuvimos la bella oportunidad de desarrollar el programa Acciona en nuestra región del Maule, dicho programa perteneciente al Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio busca mejorar la calidad de la educación, a través del desarrollo de la creatividad, la formación cultural y artísticas, y el desarrollo de capacidades socio afectivas de las y los estudiantes de establecimientos públicos. Hemos aprendido que la educación artística promueve espacios de desarrollo, tanto cognitivos como socio afectivos, utilizando el arte como una herramienta que promueve y conecta el crecimiento personal, en conjunto con los procesos de desarrollo que viven las comunidades locales, especialmente en su construcción constante de identidades, como también a la necesidad de ser un aporte a procesos de desarrollo social y cultural.

La semana del 3 de agosto del presente año nos enteramos de la suspensión de la implementación del Programa Acciona a nivel nacional, por orden del Subsecretario de las Culturas y las Artes, perteneciente al Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. La justificación fue la crisis sanitaria que ponía en riesgo el cumplimiento de los compromisos y metas de desarrollo del programa y por ende una posible mala evaluación de su ejecución presupuestaria, determinando el reintegro de los recursos regionalizados a las distintas secretarías de dicho ministerio.

Si bien entendemos que ha sido un año marcado por la contingencia sanitaria, la decisión tomada de manera centralizada pareciera evidenciar las lógicas degenerativas en la cuales nos hemos venido desarrollando como sociedad.  La complejidad que nos presenta el contexto va más allá de la sola implementación logística del programa. Se trata de un proceso social, educativo y cultural que implica además considerar los impactos que se generan en los diversos agentes que participan de los procesos de desarrollo del Acciona, tales como, organizaciones ejecutoras, artistas educadores/as, comunidades educativas comprometidas con los procesos que buscan llegar a niños, niñas y jóvenes.

En un contexto social incierto, complejo y ambiguo, se evidencia una incapacidad para enfrentar situaciones con características sistémicas desde una visión integradora, se reacciona a las crisis privilegiando la fragmentación, donde la lógica es dar un mayor valor a lo económico por sobre otros elementos sociales y psico-emocionales relevantes que constituyen lo humano.

¿Por qué determinar el reintegro de los recursos de un programa que tiene su fundamento en el desarrollo integral de niños, niñas, jóvenes y de sus comunidades donde habitan? ¿Por qué impedir la posibilidad de generar un plan territorial para integrar y trascender creativamente el problema a partir de una respuesta que vele por el espíritu de la política pública que sustenta el programa? ¿Qué necesita la escuela para desarrollar su misión de cultivar lo humano en tiempos de crisis?

Es el ámbito psicosocial el que se ve más perjudicado en situaciones de catástrofe social y/o natural. En contextos críticos, no solo ocurren bruscas transformaciones de la realidad material de las personas, sino también un derrumbe de su estructura interna. Las artes pueden propiciar y sostener un ambiente anímico espiritual, que brinde el cuidado que hoy se está necesitando, a través de la movilización de los capitales locales: patrimoniales, culturales y humanos.

¿Qué pasará con los recursos? ¿Qué pasará con los trabajadores de las artes y gestores culturales que se han dedicado al fortalecimiento del programa? ¿Cuál es el cuidado profundo del proceso en las distintas comunidades educativas?

En tiempos de transformación social, queremos confiar que las autoridades tomarán un respiro, observarán y rediseñarán su intención y acción. Esperamos tomen conciencia y den una respuesta positiva y creativa que estimule un trabajo territorial colaborativo y articulado, velando por el bienestar de artistas educadores/as, gestores y mediadores culturales, comunidades educativas y principalmente por los niños, niñas y jóvenes junto a sus familias.

ONG Surmaule