Día internacional de la mujer: un día para recordar y no para celebrar

surmaule Catherina Olivares, Columnas de opinión Leave a Comment

En 1949, Simone de Beauvoir escribía en su ensayo “Le Duxieme sexe” (El segundo sexo) “No se nace mujer, llega uno a serlo”.  Y se refiere al rol de la mujer dentro de la sociedad, desde una posición marcada por estereotipos construidos históricamente desde una cultura hegemónica. El segundo sexo, habla de la construcción de la identidad de género desde una posición secundaria, una acompañante sin voz, sin posibilidades de decidir, aun cuando se trate de asuntos que se refiera a ella misma, es la represión del cuerpo y la mente, la limitación de ser mujer.  Simone de Beauvoir aborda la realidad de la mujer desde diversos puntos de vista: psicológico, histórico, antropológico, biológico entre otros y nos invita a entender que el rol de la mujer se basa en una construcción cultural, que implica estereotipos impuestos por quienes quieren mantenerla en esa condición.   Dentro de los estereotipos que todavía se aplican, está el rol de la madre (cuidadora, abnegada, limitada al espacio doméstico), la dama (dócil, acompañante) o la virgen (encarnación de la pureza, los valores, la obediencia) y son estos los que cuentan con alta aprobación social desde la cultura dominante, mientras que los estereotipos para la falta de pureza, la indocilidad, la oposición frente a posturas abusivas o incluso la simple disidencia, son etiquetados peyorativamente como actitudes propias de prostitutas, lesbianas, narcisistas, brujas, feministas. Y protestar frente a una cultura que busca perpetuar los privilegios de algunos, es nocivo y se reconoce como amenaza al establishment, un enemigo de los valores y la moral, aun cuando se trate de reivindicaciones que buscan detener el abuso y la violación de los derechos fundamentales.

El 8 de marzo conmemoramos el Día Internacional de la mujer trabajadora, que se ha extendido como Día de la Mujer, para concientizar a las sociedades de que hay situaciones que no han cambiado desde hace siglos, que se reproducen aun en nuestros días y que requieren de una voz de alerta para no seguir naturalizando situaciones amparadas en morales falsas y en la búsqueda de una rectitud social que solo mantiene los privilegios de un grupo minoritario.

Conmemoramos el día de la mujer, a propósito de la lucha de las obreras en las fábricas que a principios del siglo XX mantenían a mujeres y hombres en condiciones laborales infrahumanas. Conmemoramos el Día de la mujer porque representa la voz que no estaba siendo escuchada y que se levantó en 1909 en Nueva York, en la huelga de las 20.000 y que mantuvo paralizada la industria textil por meses. Conmemoramos el hecho de que mujeres salieron a protestar no sólo por lograr condiciones laborales mínimas, sino también por el derecho a participar de las decisiones, a ocupar cargos públicos, a votar, a no ser discriminadas.

Conmemoramos, que no es mujer quien solo nace con sexo femenino, sino se convierte en mujer cuando entiende que la sociedad nos ofrece un segundo lugar, al que podemos relegarnos o decidirnos a conquistar los derechos que son de todos.

Hoy no celebramos, recordamos que hay batallas que siguen en pie, y que necesitan ser ganadas.

 

Catherina Olivares Arias, Socióloga. ONG SURMAULE