El foco de la Constitución que queremos

Marcelo Gutiérrez Lecaros – Diaro El Centro, 15/05/2013

El cambio de la Constitución ya se ha instalado en el debate público. Incluso, es promesa electoral de varios (as) candidatos (as), con distintos matices; desde la tecnocracia a la democracia asambleísta, desde reformas cosméticas -LOCE por LEGE por ejemplo- a la redacción de una nueva carta fundamental.

La discusión parte desde el dato de realidad que dice que el Chile “democrático” se rige por una Constitución encargada a los tecnócratas de la dictadura militar. Sin embargo, junto al debate por la manera en que debiera producirse este cambio constitucional, resulta imprescindible discutir respecto a los contenidos.

Desde los movimientos sociales, se ha impulsado el reconocimiento de los pueblos originarios, la soberanía sobre los recursos naturales, la defensa medioambiental,  los derechos del consumidor, la descentralización, y por supuesto, la educación gratuita y de calidad. Pero, ¿cuál es el foco principal de desarrollo que debiera tener una Constitución que acoja estas y otras causas? ¿Por qué, si la Constitución declara que el Estado está al servicio de la persona humana, para promover el bien común y garantizar la realización espiritual y material con respeto a los derechos de todos y  cada uno de los integrantes de la comunidad nacional (artículo 1°, inciso 4°), hoy existe una desigualdad exorbitante, se vulneran derechos y pareciera que las leyes blindaran a los grandes grupos económicos?

Al parecer, los encabezados de buenas intenciones están disociados del cuerpo jurídico. Profundizar la discusión de contenidos implica dilucidar cuál es la idea fuerza que orientaría una nueva Carta fundamental; ¿el fortalecimiento del Estado y sus instituciones, el desarrollo económico y del sector privado o el bienestar de la sociedad civil?, o ¿al servicio de quiénes debería estar nuestra Constitución?

En Ecuador, por ejemplo, se establece el sumak kawsay (Quechua) o Buen Vivir como visión que pone al centro el desarrollo humano. “Frente a la falsa dicotomía entre Estado y mercado, la Constitución ecuatoriana formula una relación entre Estado, mercado, sociedad y naturaleza”, (Plan nacional para el Buen Vivir).

Más allá de las críticas, este es un buen ejemplo para estudiar; por su proceso de asamblea constituyente, pero sobre todo por incorporar una perspectiva que pone al Estado al servicio de sus habitantes y de su relación con el territorio.