El patrimonio nuestro de cada día

Catherina Olivares Arias – Diario El Centro 01/06/2016

Desde el año 2000, cada último domingo del mes de mayo se celebra en Chile el Día del Patrimonio Cultural. Dentro de esta celebración, que ha venido consolidándose cada año, hemos tenido la oportunidad de conocer y acercarnos como ciudadanos a la apertura de los museos, edificios de servicios públicos con características patrimoniales, edificios que conservan los vestigios de una arquitectura hecha hace mucho tiempo y cuentan parte de un legado, que constituye el patrimonio de nuestras ciudades.

Pero sin duda, uno de los principales logros a los que se ha llegado, es a la consideración del patrimonio como algo que está mucho más allá del legado arquitectónico de otras generaciones.  Así, se han incorporado a la noción de patrimonio sitios de interés y – sobre todo – ciertas prácticas sociales que han conformado nuestra identidad.

Pero en este año 2016, la consideración de la vida en los barrios como un valor en sí mismo, como una práctica ciudadana que promueve el encuentro entre las personas y la convivencia en los espacios cotidianos – relevando así la importancia de la construcción social en el desarrollo de las ciudades – ha sido uno de los principales avances que es posible observar y sobre todo, felicitar.

Más allá de los números, el solo hecho de ver a ciudadanos interesados en valorar y resignificar la historia de un barrio y conocer su legado, el orgullo de sus habitantes por haber contribuido a la identidad de esta ciudad, es un hecho muy reconfortante, porque pone en relieve el protagonismo de las personas como agentes constructores de la sociedad, desplazando la supremacía de las inmobiliarias y del poder económico, por primera vez en la historia de la celebración del día del Patrimonio Cultural. Que esta vez, más que nunca, es la celebración del patrimonio de lo humano.

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