El Rol Social de la Pequeña Economía

Les invitamos a leer el libro «Economías de Barrio. El Rol Social de la Pequeña Economía», documento que da cuenta de los resultados del estudio realizado el año 2017 por Surmaule sobre la dinámica económica de 4 barrios de la Región del Maule.

Cuando escuchamos a los expertos hablar sobre el crecimiento económico, la desaceleración o el Producto Interno Bruto, nos queda la sensación de que más allá de los índices se está hablando de algo ajeno a lo que pasa en la vida cotidiana. Cuesta vincular esos índices macroeconómicos con las microeconomías con las que las personas deben convivir a diario. El capitalismo globalizado concentra su observación en la acumulación como un indicador del crecimiento y desarrollo de los países y no analiza la distribución de las riquezas, centrándose fundamentalmente en las expresiones económicas de intercambio monetario. Es así como Chile presenta por un lado, índices macroeconómicos que lo sitúan como un país en vías de desarrollo, mientras que por otro lado, nos encontramos con brechas de desigualdad e inequidad evidentes. No obstante, desde el punto de vista de la economía social y solidaria, existen una serie de ejercicios económicos de pequeña escala que no se reflejan significativamente en los índices macroeconómicos cuantitativos, pero que tienen un impacto social profundo en las comunidades vecinales. Muchos de estos ejercicios no son monetarizados, pues se basan en las relaciones solidarias y de confianzas construidas entre las personas, más atribuibles al concepto de capital social.

Desde nuestra experiencia en el trabajo comunitario, hemos sido testigos de cómo las pequeñas unidades productivas en los barrios, más que sólo un dispositivo de venta, se han transformado en espacios de difusión, encuentro y control social. Y así también hemos podido constatar cómo la solidaridad vecinal en barrios empobrecidos, resuelve situaciones que en otros sectores más acomodados se solucionarían con dinero. El estudio sobre “Economías de Barrio de la Región del Maule”, representa un esfuerzo comprometido con la visibilización y revalorización de estas expresiones económicas sociales y solidarias a escala humana. Los hallazgos que se desprenden de la sistematización de información y de la observación etnográfica en distintos territorios, nos demuestran que existen alternativas reales a la visión neoclásica de la economía y a la racionalidad neoliberal que sostiene la economía capitalista. Desde ahí nos sentimos llamados a proponer metodología de trabajo comunitario que comprendan estas alternativas como experiencias transformadoras y desde su integralidad, en su rol económico, social y cultural. Intervenciones comprometidas con la promoción de una nueva racionalidad económica.

Sin embargo, hablar de una nueva racionalidad económica, que cuestiona el paradigma de desarrollo y propone una transformación social, despierta resistencias entre quienes se sienten cómodos con el modelo económico dominante, que sostiene un sistema productivo deshumanizante y centrado fundamentalmente en la eficiencia extractivista.

Desde la mirada de esta racionalidad, estaríamos hablando de un tipo de desarrollo en el que se garantiza la satisfacción de las necesidades básicas de todas las personas desde la perspectiva de derechos humanos, sociales y culturales. Desde esta nueva narrativa, es posible concebir un desarrollo en que los recursos naturales sean considerados como bienes comunes, con relaciones sociales integradoras y niveles elevados de calidad de bienes y servicios públicos. Bajo esta perspectiva es posible concebir un desarrollo en que exista un equilibrio virtuoso entre lo ecológico político, social y la necesidad de autorealización, con una calidad de vida superior, en la que seamos capaces de controlar nuestras propias condiciones de subsistencia y ser partícipes activos de la construcción de nuestros territorios. Este tipo de desarrollo alternativo no sería posible si seguimos pensando en una economía de acumulación de capitales; otro tipo de desarrollo requiere de otro tipo de racionalidad, con organizaciones productivas más solidarias y cooperativas, orientadas a la equidad y a la redistribución.

Este estudio es una apuesta emergente, pero que se vuelve relevante en un área y un tema específico en el que no existe mucha información. Esperamos contribuir con este primer análisis a empujar a otras organizaciones, centros de estudios e instituciones académicas para que profundicen y construyan conocimientos que permitan orientar políticas públicas e intervenciones comunitarias más pertinentes y, sobre todo, busquen promover una transición hacia la implementación de una economía más integradora, humana y comprometida con su rol social.

 

Accede al libro aquí: Economías de Barrio