El trueque, una alternativa para construir comunidad

Por Marcelo Gutiérrez Lecaros – Diario El Centro, 24/07/2013

El sábado 27 de julio se realizará en el Barrio La Florida la segunda versión de la Feria de Trueque. Esta actividad es impulsada por una red de colectivos locales y entra en la esfera de las llamadas iniciativas autogestionadas, pues no cuenta con ningún financiamiento institucional.

Hay por lo menos tres elementos que llaman la atención al encontrarse con este “evento” en las redes sociales; la motivación por lo público de las personas que impulsan la Feria, las posibilidades de autogestión y el trueque como actividad económica.
Respecto a las motivaciones, pareciera una verdad absoluta decir que existe apatía ciudadana y desinterés por lo público, aludiendo al bajo porcentaje de votantes o al debilitamiento de los partidos políticos, como si el interés por los temas públicos sólo pasara por la participación electoral o la adhesión a un partido.

Creo que debemos prepararnos para una ciudadanía de nuevo tipo, una que no siempre está en campaña, sino que está trabajando a nivel comunitario construyendo ideas, y cuyas motivaciones para participar en lo público surgen de las incomodidades que provoca un sistema altamente excluyente en lo político y lo económico.

La autogestión es un acto de resistencia dentro de un modelo de subvención del trabajo social comunitario. En muchos casos la actividad comunitaria de nuestros barrios ha terminado dependiendo de la existencia o no de un fondo concursable. Si queremos conservar nuestra autonomía, la acción social comunitaria debe considerar que los proyectos financiados son sólo herramientas para el desarrollo de un Proyecto mayor y trascendente.

En el marco de una economía global, el trueque es una actividad económico-social de complemento, que ayuda a paliar los desajustes entre los más ricos y los más desfavorecidos. Es una de las opciones más utilizadas por los más necesitados y por los países que se encuentran atravesando importantes crisis económicas.

El trueque es considerado, por tanto, una forma de «economía solidaria», en la que todos colaboran entre sí al ser productores y consumidores a la vez -conocidos como “prosumidores”- en una relación transparente y equitativa. Asimismo, contribuye a mejorar la situación de depresión psicológica y económica en que se encuentran los grupos sociales excluidos del mercado del trabajo. Con el trueque se elimina la necesidad de dinero y por lo tanto la especulación monetaria, pues la búsqueda de bienestar se centra principalmente en el aprovechamiento de saberes y recursos locales.