El fracaso de las medidas para la reconstrucción rural

Stefano Micheletti – Diario El Centro, 11/12/2013

A punto de cumplirse cuatro años del terremoto y posterior tsunami del 27 de febrero de 2010, la constatación es que el sector rural junto con ser el más afectado, fue a la vez el más invisibilizado en el proceso de reconstrucción. Si bien la recuperación de la infraestructura mayor fue relativamente expedita, la reconstrucción de viviendas aún está lejos de terminar, y se encuentra en tela de juicio a causa de las críticas constantes de muchos gobiernos locales y de los mismos afectados.

En el Maule, las comunas rurales fueron mucho más afectadas que las comunas urbanas en términos proporcionales, y existió un porcentaje menor de damnificados con derecho a subsidios respecto del total de damnificados. A la vez, presentaron índices altos de daños no reparables en las viviendas de adobe y un elevado porcentaje de damnificados sin título de propiedad, lo que agudizó su vulnerabilidad. Finalmente, hay una evidente tendencia a una mayor lentitud del proceso de reconstrucción en las comunas con menos de 10.000 habitantes.

En este contexto, durante el 2011 el Gobierno estrenó una medida especial para solucionar el tema de la reconstrucción en zonas rurales, que avanzaba a paso muy lento: el subsidio para la autoconstrucción asistida. Se trató, esencialmente, de generar soluciones donde era más difícil llegar con empresas constructoras, para autoconstruir una vivienda en un sitio de propiedad del beneficiario, con asesoría técnica asignada por el SERVIU; ello, permitiendo además operar en terrenos que no estuvieran 100% regularizados.

Ahora bien, en el Maule se otorgaron alrededor de 12.000 subsidios de reconstrucción (sin contar los de reparación) en zonas netamente rurales, de los cuales solamente 363 fueron de autoconstrucción asistida; posteriormente, 72 damnificados renunciaron o cambiaron de programa – lo que indica posibles problemas en la implementación de alguna fase del proceso – por lo cual el número definitivo de subsidios en modalidad autoconstruida es de 288, algo como el 2,4% del total. A noviembre de este año se habían terminado 187 obras en toda la Región: a todas luces, un impacto muy pobre si pensamos que la medida fue presentada como “la” solución para las zonas rurales.

En síntesis, todo indica que la ruralidad no ha sido considerada por el Gobierno como una especificidad socio-territorial a la hora de planificar la reconstrucción, sobre todo en el ámbito de vivienda, y que cuando se ha llegado – bajo la evidencia de los hechos – a crear una medida específica, los efectos resultaron ser poco contundentes. El modelo de reconstrucción de corte neoliberal, centralista y urbano, ha marginado a muchos sectores rurales, ya que se configuraron como inversiones poco atractivas para el agente inmobiliario, quien regula el proceso. El resultado de todo ello, ha sido una reconstrucción lenta y poco pertinente en zonas rurales, y la consecuente profundización de las inequidades territoriales.