La ciudad: un territorio desigual

La ciudad es por definición un espacio de encuentro y diversidad. En ella aprendemos de los otros y sus diferencias, convivimos y nos respetamos. Pero esto a veces  es solo teoría, porque cuando uno recorre  nuestras ciudades se da cuenta que estamos cada vez más recluidos, viviendo con nuestros iguales.

Hace pocos días recorrimos la ciudad de Talca con un grupo de líderes y dirigentes sociales. Salimos desde el sector Faustino González, recorrimos Las Américas, subimos al Cerro de la Virgen, bajamos por la alameda hasta la Plaza de Armas y continuamos por La Florida hasta el límite con la comuna de Maule. Luego volvimos por Las Colines y observamos las poblaciones Cristi Gallo, Brilla El Sol y Sargento Rebolledo. Salimos después al barrio Oriente, cruzamos al sector Carlos Trupp y finalmente recorrimos el entorno del Casino y Las Rastras.

La ciudad no es la misma en todas partes y en general las diferencias en la condición socio – económica de las familias se expresa en la calidad del espacio físico que habitan. Como decía una dirigenta: “hay un Talca de clase baja, otro de clase media y otro de clase alta”. Las diferencias saltan a la vista y pueden llegar a ser violentas para quienes están viviendo en la ciudad más pobre.

Por encima de estas diferencias, está otra quizá más sorprendente: las políticas públicas y las acciones del gobierno central, regional y local son distintas en distintos lugares de la ciudad. La calidad del espacio público, su belleza, su limpieza y su equipamiento también es desigual. Aquello que podría nivelar la cancha entre más ricos y más pobres lo que hace es recordar a cada momento las diferencias.

Los que más sufren la desigualdad en la ciudad son los niños. Son ellos los que necesitan más de un espacio público bello, estimulante y seguro. Son ellos los que necesitan saber que forman parte de una ciudad que los acoge y respeta, que les da las posibilidades de desenvolverse y crear. En este sentido la ciudad misma podría ser un lugar de aprendizaje, pero hoy no lo es. Por el contrario, la ciudad hoy es una copia de las desigualdades socio económicas, las amplifica y en vez de liberar, condena.