LA EXPERIENCIA DE CHILE, UN DIÁLOGO PARA LA CONSTRUCCIÓN DE MEMORIA HISTÓRICA EN EL CASO COLOMBIANO

Establecer conversaciones acerca del concepto y construcción de “memoria histórica” suele ser bastante controvertido y complejo, al mismo tiempo que se puede percibir las cargas emotivas dependiendo de la fuente que provenga. Áreas como las ciencias sociales, la política y el derecho han sido coadyuvantes en el tejido de la comprensión de la memoria histórica como concepto.

Como parte de la historia de América Latina, se han protagonizado actos de violaciones a los derechos humanos, algunos situados en guerras y/o dictaduras. Como parte de las herencias de éstos hechos, no sólo han quedado las víctimas y los victimarios, han existido varias historias narradas desde las memorias colectivas que resuenan en las calles y en cada conmemoración.

En el caso de Chile, además del dolor y la violación a los derechos humanos ocurridos, a través del tiempo, han surgido múltiples narraciones de lo sucedido, un encuentro con el pasado y la construcción colectiva del presente, proceso más conocido como memoria histórica que tiene a Chile como referente en el tema a pesar de sus múltiples imperfecciones.

En la actualidad, Colombia avanza hacia el término de un conflicto armado interno que ha durado 60 años, representado por oleadas de acciones violentas, estimándose en 8.376.463 las víctimas totales,  relacionadas al conflicto interno armado, una de cuyas consecuencias ha sido el desplazamiento forzado de familias en todo el territorio nacional. Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Colombia es uno de los 5 países con el número más alto de desplazados internos, contando alrededor de 6,3 millones en total.

El presente proceso de paz en Colombia, impulsado por el Gobierno Nacional, tiene como desafío avanzar en la construcción de una sociedad pacífica sin conflicto armado, para lo cual implementa programas y estrategias, pero esto no será suficiente y es necesario profundizar en el inicio de la construcción de memoria histórica, aprendiendo de las prácticas significativas que Chile ha desarrollado en su intención de ser un país resiliente y consciente de su historia pasada y la que quiere seguir gestando.

Por lo tanto, es importante destacar tres aspectos que caracterizan a Chile en la construcción de memoria histórica, y que podrían ser adaptadas a la realidad actual de Colombia. 1. Chile generó una Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación (1990) y una Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura (2010), las que permitieron avanzar hacia el conocimiento de la verdad, la reparación y la justicia. 2. Chile construyó un Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, espacio destinado a hacer visible las violaciones a los  derechos, permitiendo la reflexión sobre los hechos ocurridos para fortalecer valores como el respeto y la tolerancia, necesarios para preservar un país libre de acciones de guerra y represión. 3. Producción audiovisual y literaria referente a la dictadura, esto permite incorporar la educación y la cultura en el proceso de consolidación de la memoria. Ninguno de estos aspectos genera consensos unánimes, por cuanto son procesos históricos complejos y dinámicos, pero son un buen punto de partida.

Para el caso Colombiano, es necesario y pertinente conocer los aspectos destacados en Chile,  como prácticas y como procesos más como una finalidad. Hoy Colombia presenta algunos desafíos como la búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas. Además, de la anhelada construcción de memoria histórica desde todas las voces, ayudando a los ciudadanos a pensar y analizar cuáles son las herencias que desean recibir del pasado para seguir escribiendo la actual.

Ante estos desafíos, la ONG Surmaule está desarrollando el proyecto “Territorio y Acción Colectiva para la Construcción de convivencia y Paz en Colombia”, financiado por el Fondo Chile, haciendo un aporte al inicio de la construcción de memoria histórica en algunos municipios de la región del Tolima, a través del intercambio de algunas prácticas y reflexiones que Chile ha desarrollado. Se espera que más allá de un grito desgarrador, el abordaje de la memoria histórica para los Colombianos y colombianas, sea un proceso resiliente y esperanzador, hacia una paz duradera y estable.

 

 

 

 

 

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