Las lecciones que nos dejan los movimientos sociales

Víctor Villar – Diario El Centro, 29/06/2016

Hoy, distintos movimientos sociales persisten en la lucha por hacer cumplir derechos fundamentales en nuestro país. Es destacable como cada uno de ellos nos ha ayudado a ampliar el horizonte de posibilidades y de expectativas en la construcción de un futuro más consciente, equitativo y dinámico.  A través de su voz y consecuencia hemos podido visualizar las cosas que deben cambiar en distintas dimensiones del desarrollo humano.

También, los movimientos sociales, nos han ayudado a ver lo complejo que es generar transformaciones cuando el Estado y el sector empresarial no son capaces de escuchar las necesidades y demandas sociales que la ciudadanía propone desde una conciencia crítica y transformadora. Se ha puesto en evidencia una clase política absolutamente distanciada y desarticulada de la sociedad civil; una clase política que ha sido capaz de corromperse y de deslegitimizar a los movimientos sociales sólo para cuidar los  intereses de unos pocos.

Un ejemplo de cómo ha funcionado la relación entre los movimientos sociales y el Estado es lo que ocurre con las demandas estudiantiles y el pueblo mapuche, donde no sólo se ha caído en  la criminalización y mediatización sesgada, sino que además en la violación de derechos fundamentales, a través de la utilización de fuerza desmedida e inhumana contra niños, mujeres, hombres y ancianos, pareciendo no solo injusto, sino contrario a una construcción democrática.

Parece ser tiempo de un cambio drástico en nuestra cultura sociopolítica. Para esto se hace necesario impulsar  procesos educativos ciudadanos que promuevan la reflexión, el pensamiento crítico y la acción en todos los niveles de la sociedad. Una ciudadanía informada, educada cívicamente y articulada territorialmente es la base  para transitar hacia una Institucionalidad política efectivamente democrática, que participe cooperativamente con la sociedad civil en la construcción de un país más consciente, cohesionado, equitativo y sostenible.

Los movimientos sociales, más allá del sensacionalismo con que la prensa los presenta en los noticieros, nos han mostrado la importancia que tiene la ocupación del espacio público, así también la creatividad para expresar las ideas y el potencial del poder y el deber ciudadano. Desde sus avances y tropiezos, y sobre todo desde la energía transformadora que los caracteriza, los movimientos sociales nos animan a seguir trabajando en el fortalecimiento comunitario, recuperando la memoria histórica de los territorios, promoviendo la organización comunitaria y orientando la acción colectiva para ir construyendo territorios más alegres, con una conciencia ecológica, económica, social y política.