Las trincheras y los desafíos de la sociedad civil

Marcelo Gutiérrez Lecaros – Diario El Centro, 05/05/2016

Se trata de una sociedad civil que, desprovista de poder, observa como el dueño de medio Chile se define como un igual y se autoproclama poderoso a la vez, instalando una paradoja que confunde, golpea e inmoviliza y termina trivializándose a través del humor.

Sobre la base neoliberal, hablar de desafíos no es fácil. En este contexto, en medio de una sociedad civil pasiva y desclasada, la ciudadanía consciente está atrincherada; l@s dirigente/as sociales, los movimientos, los colectivos autónomos, las personas con vocación por lo público; desde los institucionales hasta los anti sistémicos. Está atrincherada y a la vez es minoría frente a la gran masa doblegada y/o cooptada por la farándula, el clientelismo político y el exitismo basado en la acumulación y el estatus. La sociedad civil atrincherada es de resistencia, pues pareciera ser que el sentido común dominante es el del individualismo y el consumo, que la organización social y la vida comunitaria es incómoda para este modelo “social” de mercado. Las grandes alamedas se han hecho estrechas y privadas, y en ellas sólo caben sus dueños.

Si bien el marco de acción es difícil, quienes creemos en las posibilidades de una transformación social debemos ser capaces de desafiarnos a avanzar leyendo las oportunidades que las coyunturas políticas y sociales van dejando entrever. Resulta necesario ir tomando el pulso a las reformas que hoy se discuten y se van maquillando para ser atractivas a la vista de todos los sectores, conocer los alcances y limitaciones de un proceso constituyente que no dio para asamblea, estar atentos de hasta dónde se puede agrandar la puerta de la democracia directa en la ley de participación ciudadana, mirar las próximas elecciones municipales como una oportunidad para levantar nuevos liderazgos y manifestar que los fuegos de artificio no pueden reemplazar a la participación ciudadana y a la gobernanza democrática.

Mi trinchera de resistencia y acción como sociedad civil es -desde hace ya diez años- la ONG Surmaule. Junto a mis compañer@s, en el afán de empoderar a las comunidades para la transformación social, hemos sido arrinconados en más de una ocasión por los poderes del status quo. Trabajamos el marco de esta democracia imperfecta, surfeando entre la vocación y la subsistencia, pero también disfrutando las pequeñas/grandes conquistas de comunidades que logran, a punta de organización y porfía,  incidir en la construcción de sus territorios. No se sabe mucho acerca del rol de una organización no gubernamental, lo que resulta ser sintomático en un país que promueve lo privado por sobre lo público. Un estudios sobre el rol de las ONG en América Latina establece algunos criterios bastante acertados: 1. Son el resultado de una decisión libre de un colectivo de ciudadanos/as, 2. No tienen fines de lucro, 3. Son independientes del Estado, 4. Promueven algún interés colectivo en el ámbito público, 5. Tienen una perspectiva de “justicia social” y/o de “transformación social”, y por tanto son críticas de los arreglos socio-económicos vigentes, y 6. Asumen una perspectiva de derechos, incluyendo la equidad de género y la interculturalidad.

Desde estos criterios, deseamos que se agrande la ciudadanía consciente, y deseamos participar en los desafíos que como sociedad civil se nos presentan, buscando llenar los estrechos espacios que tenemos para incidir, pues creemos en una alameda pública y ancha, en la que todas y todos podamos caminar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *