Los barrios, la deuda pendiente de la reconstrucción

Javiera Gómez León – Diario El Centro, 27/11/2013

El próximo miércoles 27 de noviembre se realizará en la Universidad del Biobío el Seminario Nacional de Reconstrucción, instancia en la cual se realizará un análisis del proceso de reconstrucción, se revisarán experiencias post 27/F y se buscará dar una mirada de futuro al proceso.  Frente a esto es válido preguntarse por qué un seminario de estas características cuando ya ha transcurrido tanto tiempo, la respuesta es simple: la reconstrucción no está terminada, ni lo estará una vez que termine el gobierno en curso.

Como ONG Surmaule participaremos de esta instancia a partir de la elaboración de dos informes realizados durante los meses de octubre y noviembre del presente año, en los cuales analizamos el proceso de reconstrucción, sus tensiones y efectos en el ámbito urbano y rural. Para el caso de esta columna nos referiremos al ámbito urbano.

El término del actual ciclo político nos plantea un nuevo escenario para relevar los temas pendientes de la reconstrucción, creemos que se abre un espacio para el diálogo –al que ha sido tan esquivo este gobierno a nivel central y regional- en el cual es posible plantear los grandes pendientes del proceso.

Creemos que un pendiente importante tiene que ver con los barrios. Si bien el Plan Nacional de Reconstrucción declara la existencia de la escala barrial como área de intervención,  la reduce a las “aldeas” y conjuntos habitacionales de Serviu, dejando el resto de los barrios afectados sin atender.

El caso de Talca es un buen reflejo de esto, su centro histórico estaba compuesto de barrios que resultaron con altos porcentajes de daño, frente a esto el modelo de reconstrucción plantea soluciones habitacionales, pero no existe ninguna política contemplada para abordar las problemáticas de escala barrial.

Esto es fácil de visualizar a través de un recorrido por estos sectores, lugares como Santa Ana y Barrio Oriente (por mencionar algunos) se encuentran hoy en un notable deterioro, en donde proliferan terrenos baldíos, bodegas y conviven viviendas a medio arreglar con viviendas nuevas; al mismo tiempo se observa una disminución de gente y actividades económicas en el sector, lo que también nos habla de posibles efectos en términos de capital social.

En este sentido la lógica de planificación propuesta por el modelo a través de los Planes Maestros –que abordan la escala de ciudad- y la lógica de ejecución del modelo dada por los subsidios –escala de vivienda-, pierden una oportunidad de articulación que podría haber sido la escala barrial, y van cada uno por su camino dejando importantes ámbitos sin atender.