Los homenajeados en el mes de la región

Por Francisco Letelier – Diario El Centro, 07/08/2013

“Celebramos” nuevamente el mes de la región. La verdad es que no hay mucho que celebrar. Tal vez la gran novedad sea que en noviembre podremos elegir por votación directa a los consejeros regionales. Pese a que comparto totalmente las críticas de muchos respecto a la precariedad del poder del consejo frente a una figura de intendente que se fortalece,  esto me parece un avance. Lo creo, no tanto por un incremento en la capacidad de representar los intereses ciudadanos, cuanto por la tematización de ‘lo regional’ y ‘lo provincial’. Será inevitable que al menos durante unos meses las personas se pregunten ¿qué es un consejo regional? ¿Cuáles son sus funciones?

Hasta aquí los avances en el fortalecimiento de las regiones. No veo otra cosa significativa, al menos en el ámbito del Estado. Sin embargo, si trasladamos el foco hacía la sociedad civil encontramos los avances verdaderos. Desde las movilizaciones de Magallanes hasta Freirina, se han sucedido en los últimos tres años un sinnúmero de acciones colectivas territoriales que han repuesto el tema de lo regional y lo local en la agenda pública. Los temas han sido diversos, pero las demandas más o menos las mismas: tenemos derecho a decidir nuestros asuntos, tenemos derecho a definir el uso de nuestros recursos naturales, tenemos derecho a vivir mejor. En fin, queremos participar en la construcción de nuestro territorio.

En el Maule también ha sido la sociedad civil la que ha contribuido en tematizar lo local y lo regional: la defensa de la zona del Faro Carranza (contra la central Los Robles), la defensa del Achibueno, del cajón del Mataquito, de los Queñes y de Las Dunas de Putú, son sólo algunos ejemplos. En todas estas acciones lo que las comunidades han hecho es “nombrar” el territorio, hacerlo más real. Defendiéndolo también lo crean y esa es la urgencia de hoy: recrear territorios que han sido invisibilizados por una región político-administrativa que se les ha puesto encima por decreto.

Al finalizar solo quisiera dejar algunas cifras: en 1907 la población de Linares era igual a la de Talca. Cauquenes tenía más habitantes que Curicó. Curepto casi la mitad de Talca y Vichuquén la mitad de Curicó. Después de cien años estos equilibrios se han perdido y la concentración de la población ha sido un reflejo de la del poder. Por eso es que en este mes las que deben  ser homenajeadas son las comunidades que con su acción colectiva, contribuyen a recomponer en algo el equilibrio perdido.