Más sociedad para gobernar el futuro

Francisco Letelier Troncoso – Diario El Centro, 24/04/2015

El año 2000 el PNUD publicó un informe de desarrollo humano titulado Más sociedad para gobernar el futuro. El trabajo lo dirigió Norbert Lechner. Su planteamiento central era que para equilibrar las fuerzas del mercado y construir un Estado realmente democrático, Chile debía ser capaz de fortalecer su vida colectiva. ¿Qué pasó durante estos 15 años? Básicamente dos cosas. Primero, todas las políticas públicas vinculadas al fortalecimiento de los procesos colectivos, a la construcción de capital social, confianza y vida comunitaria, siguieron teniendo una importancia muy marginal. Segundo, en diferentes ámbitos las políticas neoliberales siguieron produciendo efectos negativos en la vida social.

Esta combinación entre la fuerza de disolución de lo social -que tiene el capitalismo neoliberal-, y la inacción del Estado, ha dado origen a una profunda retracción hacia lo privado, a una desconfianza generalizada en “el otro” y a una exacerbación de la competencia como valor central. Ese futuro que Lechner aspiraba pudiéramos gobernar socialmente, se nos ha transformado en millones de biografías individuales, cada una buscando resolver las contradicciones sistémicas en soledad.

En este contexto nadie espera nada de nadie. No esperamos nada de la clase política, no esperamos nada de las autoridades, no esperamos nada de nuestros vecinos, porque tampoco siento que tienen derecho a esperar algo de mí. Somos sociedad sólo en tanto nos necesitamos para desarrollar ciertas actividades básicas que nos permitan seguir con nuestras vidas individuales.

La crisis política e institucional que hoy recorre el país está muy relacionada con todo esto y no sólo son expresiones de ella los casos de corrupción o de relación maliciosa entre política y empresa. La lógica de progresar sin los otros y a costa de los otros la podemos observar en lo cotidiano. Somos poco conscientes del efecto de nuestras acciones en la totalidad, pero lo que si calculamos con exactitud es el beneficio que ellas pueden traernos.

Estamos 15 años tarde para a escuchar a Norbert Lechner, pero aún vale la pena el esfuerzo. La crisis actual no se soluciona con un macro acuerdo político, o con un conjunto de nuevas leyes o regulaciones, la crisis se comienza a resolver en la medida en que recuperemos nuestro sentido de sociedad, de compartir en algo un futuro deseado. De sentirnos parte de un proyecto común.

Si partimos hoy conversando en nuestros barrios, en las escuelas, en las universidades, en los sindicatos, en las empresas, en nuestras casas; si somos capaces de volver a darnos espacios para imaginar el futuro, para compartir nuestros temores y nuestros sueños; y si ese proceso está vinculado a un diseño institucional y democrático que permita la instalación de una asamblea constituyente, estaremos revirtiendo el sentido de lo que hemos hecho en los últimos 40 años.

15 años después, más sociedad, participación, igualdad y democracia para gobernar el futuro sigue siendo el imperativo ético y político.  Construyamos un nuevo horizonte que anime la búsqueda de salidas coherentes y perdurables a una crisis que recorre no sólo los pasillos del Congreso y la Moneda, sino también nuestras calles y nuestras vidas.

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