Me gusta el futbol, pero…

Francisco Leteliere Troncoso – Diario El Centro, 01/07/2015

Me gusta el futbol, pero me gusta más la energía social que genera. No hablo del reforzamiento del orgullo patrio, tampoco de los sentimientos pueriles de superioridad, ni del sentido de heroísmo  que acrecienta.

Hablo del “despabilamiento” de una cotidianeidad adormilada. De las ganas que dan de reunirse en familia, con los vecinos o con los amigos. De organizar una pichanga para esperar el partido. De la alegría con que se camina por la calle en la previa o después de un triunfo importante.

Me gusta que las personas tengan ganas de juntarse, de salir a celebrar en las calles y en las plazas. Es como un terremoto inverso, tienes ganas de sentirte más cerca de los otros, pero no es el miedo el que te empuja, sino la alegría, el sentir que se compartes algo con los otros, el sentir que eres parte de un nosotros.

En Chile el sentido de lo colectivo está muy lesionado, pero como lo han dicho casi todos los informes de desarrollo humano desde el año 2000, tenemos un deseo de estar más juntos, de confiar. La fiesta, la celebración colectiva y pública, tan esquiva a nuestro modo de ser, es uno de los pocos momentos en que recreamos nuestra vida en sociedad.

Me gusta el futbol, también jugarlo, pero más me interesa observar cómo la realidad se hace más nítida y más fuerte cuando suceden cosas extraordinarias como llegar a la final de la Copa América. Nos hacen falta más estímulos como este para retejer una sociedad tan fragmentada e individualizada. La buena noticia es que podemos crearlos, solo se necesita un poco de imaginación.

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