Memoria y olvido: procesos de reivindicación campesina

Elvira Valdivieso Elissetche – Diario El Centro, 22/10/2014

Hace algunos meses, el Instituto Nacional de Derechos Humanos y la Unión Europea realizaron un llamado a organizaciones de la sociedad civil a participar en un concurso para desarrollar acciones que promuevan la vigilancia, promoción y vigencia de los derechos humanos en Chile.

Surmaule, con el apoyo de la Facultad de Ciencias Sociales de la UCM, participó de este llamado y fue seleccionada para realizar un documental acerca del proceso de la Reforma Agraria en la Región y la violación de derechos humanos sufrida por los líderes campesinos durante la dictadura.

Desde la colonia, la tenencia de la tierra y el desigual acceso a ella han generado inmensas brechas sociales en nuestra sociedad.  En nuestra región, una de las principales zonas agrarias del país, la propiedad de la tierra configuró las diferencias entre grupos sociales; diferencias que han tenido –y siguen teniendo, por cierto- un importante papel en la conformación del poder económico y político.
La organización campesina de los años 50 y 60 tuvo un rol fundamental al exigir y promover el reconocimiento de sus derechos sociales, económicos y políticos, lucha a partir de la cual fue posible pensar y poner en marcha una reforma tan importante como la agraria.

La dictadura militar interrumpió este proceso, pero no sólo significó violencia, represión y violación sistemática de los derechos humanos, sino que a través de la imposición del modelo neoliberal profundizó la desigualdad social y deterioró la capacidad de la sociedad y los ciudadanos de organizarse, demandar sus derechos y participar de manera activa en las decisiones políticas.
El campesinado y la realidad rural no escaparon de esta situación, por el contario, las problemáticas del sector han sido cada vez más invisibles para el Estado y las políticas públicas, las tierras volvieron a concentrarse y ser propiedad de unos pocos, y las organizaciones campesinas se desarticularon.

Creemos que este proyecto aportará en la generación de una discusión a nivel regional acerca de aquellas reivindicaciones que hicieron posible pensar una ruralidad más justa y democrática.  Pero, por sobre todo, esperamos ayudar a trasmitir a las nuevas generaciones, especialmente a niños y jóvenes de sectores rurales,  el valor de aquellas reivindicaciones y la necesidad de que los territorios rurales y sus habitantes se miren como actores con derecho a participar de los beneficios del desarrollo, al igual que otros territorios y sectores productivos del país.

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