Memoria y olvido: reforma agraria y contrarreforma en el Maule

Elvira Valdivieso Elissetche – Diario El Centro, 12/08/2015

Este año se cumplieron 48 años desde la promulgación de las leyes 16.640 de Reforma Agraria y 16.625 de Sindicalización Campesina, unas de las políticas públicas más transformadoras de la sociedad chilena en nuestra historia republicana. En pocos años se logró terminar con el latifundio y el sistema hacendal que mantenían, por un lado, la mayor parte de las tierras cultivables en pocas manos y con un nivel de producción muy bajo, y por otro, una gran cantidad de población en condiciones de vida infrahumanas, de semi esclavitud.

Estas leyes revolucionaron el campo chileno y permitieron que campesinos y campesinas se organizaran en sindicatos comunales y federaciones sindicales con amplia representatividad; se expropiaron aproximadamente 10 millones de hectáreas que representaban a latifundios de más de 80 hectáreas de riego básico y estaban mal producidas. Se organizaron asentamientos y centros de reforma agraria que tenían como finalidad preparar a los campesinos para su autonomía, es decir, para la producción de la tierra y la comercialización de sus productos. Pero uno de los mayores logros de esta política fue transformar la mirada que de sí mismos tenían las y los trabajadores del campo que por primera vez se entendieron como ciudadanas y ciudadanos con derechos y deberes.

Sin embargo, esta fuerza que lograron tener las organizaciones campesinas fue brutalmente aplastada y sus líderes y dirigentes cruelmente perseguidos, detenidos, torturados y ejecutados por agentes de la dictadura militar. En la región del Maule, en particular en el Maule Sur, la mayor parte de los detenidos desaparecidos y ejecutados políticos fueron personas vinculadas al proceso de reforma agraria: dirigentes campesinos, funcionarios estatales de la Corporación de Reforma Agraria y jóvenes estudiantes militantes de movimientos y partidos de izquierda que apoyaban a las organizaciones campesinas. Y que sucediera esto en esta zona de la región no es casual si no que está intrínsecamente ligado a la presencia, por un lado, de una estructura hacendal más atrasada y ultra conservadora, y por otro, y como consecuencia de lo anterior, de grupos paramilitares de ultraderecha y de Colonia Dignidad, que funcionó como centro de torturas en aquellos años.

Como una forma de rendir un homenaje a todas aquellas valientes y buenas personas que participaron activamente por construir una sociedad más igualitaria y justa y que fueron cruelmente torturados y asesinados, es que hemos realizado el documental Dicha y Quebranto, los caminos de una historia, que será estrenado el próximo 25 de agosto. Esperamos que este sirva para comprender nuestra historia reciente y la urgente necesidad de conocer la verdad y de que se haga justicia. Porque de algo estamos seguros: la violación de los derechos humanos no es una cosa que puede ser olvidada y que sólo concierne aquellos que la vivieron en carne propia, es una tema que debe ser abordada por toda la sociedad, porque a pesar del tiempo sigue siendo una herida que nos duele a todos.

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