[1955] Primeras huelgas
campesinas

Para hacer frente al proceso de industrialización que vivía el país y a la fuerte migración de población rural a las ciudades en busca de mejores condiciones laborales y de vida, el Estado comienza a invertir en el agro a través de obras de infraestructura y de instalación de empresas agroindustriales. Es en esta agroindustria que comienza el trabajo asalariado en el campo, por lo que no es coincidencia que los primeros sindicatos y huelgas campesinas se dé donde predomina esta relación laboral.

En la zona de Molina el año 1932 comienzan los primeros levantamientos campesinos como manifestación de la disconformidad ante las precarias condiciones laborales y de vida del campesinado. Estas huelgas fueron realizadas por los trabajadores viñateros de las comunas de Molina y Lontué. En esta misma zona, en los primeros años de la década del 40, comienzan a formarse los primeros sindicatos agrarios creados por el Partido Comunista.  Sin embargo, ante las quejas que la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) el gobierno de Pedro Aguirre Cerda dicta un decreto que estipula que la Ley Sindical no rige para los fundos. Al mismo tiempo, esta incipiente organización sindical sufre una gran represión debido a la promulgación de la ley 8.987 de Defensa Permanente de la Democracia, más conocida como la “ley maldita” el año 1948 en el gobierno de Gabriel González Videla, que deja fuera de la legalidad al Partido Comunista, lo que provoca un éxodo general de los militantes de dicho partido y que llevó a la clandestinidad a gran parte de ellos.

Sin embargo, y debido a esta misma ley, Molina se estableció como una zona de relegación de dirigentes sindicales de la zona del salitre, fuertemente reprimidos, que al llegar a trabajar en las empresas agrícolas influyeron de manera decisiva en la organización de los trabajadores agrícolas. Así, un hito relevante y reconocido fue la Huelga de Molina del año 1953. Ese año se realizó el primer Congreso Sindical de Obreros Campesinos de Molina, en el cual participaron delegados de 20 fundos de la zona, representando a 1800 trabajadores y se desata la Huelga de Molina debido al incumplimiento de parte de los terratenientes de los petitorios expuestos por los campesinos en el congreso, y que consistían en la posibilidad de constituir sindicatos y uniones libres de campesinos a partir de las cuales se fomentaran las cooperativas de consumo y presentaran pliegos de peticiones. En esta huelga participaron alrededor de 2000 trabajadores de 30 fundos y duró 5 días. Sólo fue posible llegar a una solución debido a la intervención de la Iglesia Católica, a través de la ASICH (Asociación Sindical Chilena) creada por el Padre Alberto Hurtado, marcando de esta forma la influencia cristiana del movimiento campesino.

Pero a pesar de esta incipiente actividad sindical, el movimiento campesino y sindical tuvo poco peso en la concreción de la anhelada reforma agraria.