Santa Ana, donde la ciudad tiene memoria

La conformación de las ciudades, así como su crecimiento y desarrollo, no se realiza obedeciendo a patrones abstractos, sino que es producto de la relación histórica entre actores sociales diversos y con múltiples intereses, muchas veces en pugna. Son estos actores quienes definen y orientan el uso del suelo, y lo hacen en respuesta a la emergencia y decadencia de dinámicas productivas y de los sectores vinculados a ellas; a fenómenos demográficos, como las migraciones campo-ciudad o el crecimiento vegetativo de la población; naturales, como terremotos e inundaciones; y sociales, como las demandas por vivienda, por espacios públicos o por la calidad de vida.

La construcción de la ciudad es un hecho histórico y un desafío político. Apreciar la ciudad desde este enfoque nos invita a redescubrir, a partir del presente y en perspectiva de futuro, el largo recorrido que las ciudades han transitado para ser lo que hoy son. En este sentido, en el año 2006 hemos querido hacer una contribución desde la ciudad de Talca, y específicamente desde uno de sus barrios más antiguos: Santa Ana.

Esperamos que este trabajo, hecho a partir de la iniciativa de la Junta de Vecinos Santa Ana, específicamente de una vecina del barrio, y en el que ONG Surmaule y SUR Corporación han colaborado, contribuya a incorporar más actores en el debate acerca del valor cultural, histórico, urbano y social que tienen los barrios tradicionales de esta y otras ciudades. Y que, junto con eso, ponga en evidencia la paradoja profunda que los afecta: mientras la comunidad, e incluso algunos programas públicos, tienden a conservarlos, el mercado —lenta pero inexorablemente— se encarga de eliminarlos.

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