Sobre la situación del Machi Celestino Córdova

Entre los muchos males y urgencias  que afectan  a nuestra sociedad, es necesario  observar con especial atención la situación que, en los últimos meses, ha movilizado a gran parte de las comunidades mapuche a causa de las condiciones carcelarias que viven los presos políticos. Entre ellos, el machi Celestino Córdova, quien desde el 4 de mayo de este año, en conjunto con otros comuneros mapuche recluidos en las cárceles de Angol, Temuco y Lebu mantienen  una huelga de hambre, iniciada como mecanismo de presión hacia el gobierno  chileno  con la finalidad de cumplir condena en  casa junto a su rewe (espacio ceremonial) y su familia en la comunidad Chicahual Córdova, comuna Padre las Casas.

Esta solicitud es respaldada por la ley Indígena y el convenio 169 de la OIT,  ratificado por este país en el año 2009,   donde se establece en el artículo 10.2 que: “deberá darse la preferencia a tipos de sanción distintos al encarcelamiento a los miembros de pueblos originarios”. En consecuencia con esto, el petitorio solicita que todos los presos políticos mapuche puedan acceder a este convenio, tanto imputados como condenados,  demanda que además es realizada en contexto de emergencia sanitaria decretada a raíz de la pandemia, que ha significado el ajuste de las medidas carcelarias para gran parte de personas  imputadas y condenados a lo largo del país.

La protesta del machi Celestino se inscribe en la lucha por la recuperación de tierras ancestrales,  proceso histórico y sociopolítico complejo que ha significado el desarrollo de una resistencia activa frente a un sistema de dominación que comprende estas demandas desde la seguridad interna y no desde la cultura de los derechos humanos, resultando en  el ejercicio de violencia sistemática hacia las comunidades mapuche.

Es importante añadir, que desde iniciada la huelga han continuado ocurriendo una serie de hechos de violencia cómo el intento de incendio del museo mapuche de Lebú, las agresiones sufridas por la médica del machi Leonor Olate, el asesinato del  werken Alejandro Treuquil, el asedio policial que sufren algunas comunidades, entre muchos otros.  En este marco de violencia, las posibles consecuencias que traerían consigo la muerte de un comunero durante la huelga, seguramente revelarían una vez más y de la peor forma, la imposibilidad de construir la paz sobre la injusticia y la vulneración de los derechos humanos.

Los días pasan y la necesidad de encontrar una salida política es apremiante, los cuerpos de los comuneros sufren las consecuencias de la huelga,  haciéndose evidente el riesgo de vida que corren. Situación que afecta particularmente al machi Celestino, como lo han hecho saber sus vocerías y la profesional médica que lo atiende, quienes han comunicado con claridad y persistencia la gravedad de su condición y la urgente necesidad de iniciar un proceso de negociación.

Nada más, ni nada menos que el  justo respeto a los tratados que el Estado ha suscrito  es la salida que permitirá garantizar la salud del Machi Celestino y de los presos políticos mapuche.  Y ojalá, este sea el impulso necesario para que el movimiento social de Octubre del 2019 Octubre incorpore con la misma fuerza las demandas del pueblo mapuche, garantizando su representación política para que así sea posible una nueva constitución que resguarde su derecho a la autodeterminación.

Julio 2020