Territorios, comunidades y acción colectiva

Elvira Valdivieso Elissetche – Diario El Centro, 20/08/2014

Hace algunos meses, emprendimos junto a un grupo importante de líderes y dirigentes de dos sectores de la ciudad de Talca la misión de fortalecer el trabajo comunitario y la capacidad de participar con propuestas en el desarrollo y mejoramiento de sus barrios.  Este proceso, que ha considerado en su diseño una etapa de formación, una de diagnóstico participativo de problemas de los barrios y de construcción de propuestas de solución, se apronta a comenzar una nueva fase con la conformación de mesas de trabajo con autoridades regionales, provinciales y locales para buscar de manera conjunta soluciones integrales a los problemas que los aquejan.

Si bien aún no se pueden visibilizar resultados concretos en términos de mejoramiento urbano, si es posible identificar algunos logros que son fundamentales para que procesos como este tengan sustentabilidad.  Al comienzo, nos dimos cuenta de que las organizaciones sociales y los dirigentes no acostumbran a trabajar articulados, por el contrario, en general los dirigentes trabajan muy solitariamente, con poco apoyo de sus bases, y con escasas herramientas que les permitan incidir en la agenda pública de las autoridades.

Esta situación tiene al menos dos causas: la primera de ellas tiene que ver con una serie de prácticas clientelistas y paternalistas que contribuyen a que aquellas personas con vocación por lo público y el bien común, que juegan un papel importante en el ámbito comunitario, no se perciban como actores con poder y se planteen frente a las autoridades desde una posición inferior.  La segunda, tiene que ver con la enorme desconfianza que existe en los otros, puesto que esas prácticas también han contribuido a la visión de que para tener la venia de las autoridades se debe competir con otros que están en esa misma posición.

Lograr romper esa dinámica que inmoviliza y disgrega a los ciudadanos ha sido una primera barrera que no hubiese sido posible romper si no existieran personas y líderes dispuestos a dejar de lado sus diferencias, confiar en los otros, y entender que los logros colectivos son incluso más significativos que los personales.

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