Una segunda reconstrucción para Talca

Francisco Letelier Troncoso – Diario El Centro, 30 de abril de 2014

Hoy no solo está en nuestra memoria reciente el terremoto del 27F, lo está también el del norte y el gran incendio de Valparaíso. Este conjunto de sucesos nos desafía a repensar no solo la forma en que enfrentamos los desastres, sino también la manera en que construimos y planificamos (o no) nuestras ciudades.

El caso de Talca sigue siendo uno para sacar grandes lecciones. Aquí, donde el número de viviendas dañadas es mayor a la suma de todas las afectadas en el norte y en Valparaíso, el terremoto aún no se ha ido. Podemos ver sus secuelas en la infinidad de sitios eriazos o construcciones medio destruidas que están esparcidas por su centro histórico. Edificios públicos y patrimoniales emblemáticos siguen aún sin reparación: la estación de ferrocarriles, el Mercado Central (el Mercado Estación fue demolido hace mucho), el edificio de la intendencia, la Biblioteca Regional, las Escuelas Concentradas, entre otros. El corazón de Talca aún no se recupera y un modelo de reconstrucción centrado básicamente en la acción del mercado ya no puede hacer más.

Hoy se precisa una mirada que vaya más allá de la reposición de viviendas individuales, mucha de las cuales han sido resultado del solo esfuerzo de las comunidades y familias, ahora, en cambio, debemos ser conscientes de los barrios deteriorados, de las comunidades que han sido desarraigadas, de las identidades fragmentadas, la zona dañada es mucho más que la suma de sus casas.

Pero junto con la integralidad de la tarea que implica recuperar el centro de la ciudad también debemos ser capaces de reconocer que tenemos un patrimonio inmenso que poner en valor. El centro de la ciudad es contenedor de la historia de la ciudad, de actividades diversas, de heterogeneidad social y de calidad urbana. Es un centro vivo y palpitante que nos hace encontrarnos en la feria de las pulgas y en el CREA; en un paseo al río o de compras por la 1 Sur. En un café, en la Diagonal y en Alameda. En sus barrios antiguos aún persiste la ruralidad que nos dio origen, la buena vecindad, una religiosidad vibrante e instituciones emblemáticas, entre ellas las deportivas tiene un sitial especial.

No podemos conformarnos con la “primera” reconstrucción. Se necesita un nuevo esfuerzo gubernamental y ciudadano para que se cumpla aquello que tanto se prometió: tener algo mejor de lo que teníamos. En el centro de Talca, como en muchos centros, pueblos y zonas rurales, esto no ha sido así.