Violencia Obstétrica, una forma más de violencia de género

Elvira Valdivieso Elissetche – Diario El Centro, 11/03/2015

En estas fechas de conmemoración del día internacional de la Mujer, quisiera compartir algunas reflexiones respecto a una violencia que nos afecta a las mujeres en Chile de manera transversal. Si bien es una violencia muy invisibilizada, cada día se vuelve más visible; mujeres, colectivos, organizaciones de la sociedad civil y profesionales del ámbito en el que se circunscribe, toman mayor conciencia respecto a ella. Me refiero a la violencia obstétrica.

Esta violencia es la que se ejerce hacia las mujeres en el momento de la gestación y el parto e implica un trato deshumanizador que restringe la capacidad de decisión de las mujeres sobre sus cuerpos y el nacimiento de sus hijos.
Prácticas como la medicalización excesiva, cesáreas innecesarias y malos tratos forman parte de este tipo de violencia de género que se utiliza diariamente en consultorios, hospitales y clínicas privadas, pero que no son reconocidas como tal por muchos, principalmente por aquellas que la han sufrido.

Yo fui víctima de violencia obstétrica, pero no lo supe porque no reconocía como un tipo de violencia esas prácticas.  Sin embargo, fue tal el shock, la rabia y la pena por la que pasé que comencé a conversarlo con otras mujeres.  Así fui conociendo el tema, y encontrando otras mujeres que hablaban de la violencia obstétrica y del derecho al parto humanizado.

Lamentablemente estas discusiones no se están dando en la región o son demasiado incipientes.  Hasta el momento no he escuchado de lugares, tanto en salud pública como privada, donde se promuevan estás prácticas o dónde exista como alternativa tener un parto respetado, natural y no medicalizado, como se hace en otros lugares del país.

Al parecer, estas prácticas tienen que comenzar a demandarse desde las propias mujeres, que de manera organizada, pongan el tema en la agenda pública de las autoridades locales y regionales.  Pero para que esto suceda deben reconocerla como un tipo de violencia a la que están expuestas.

Lo que me entristece es que las cosas que sí se imitan en esta región (en otro orden de cosas, por cierto) son prácticas que promueven la visión del cuerpo de la mujer como un objeto, como el famoso piscinazo de las reinas del festival de Viña copiado en festivales locales la última semana. Me parece una forma poco respetuosa de mostrar a las mujeres, sobre todo cuando se conmemora el Día Internacional de la Mujer.

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