Aprendizajes desde las ruralidades del Maule

Stefano Micheletti – Diario El Centro, 20/08/2013

Hace algunos días se llevó a cabo el seminario “Nuevas aproximaciones a la ruralidad del Maule”. La iniciativa fue promovida por el Observatorio de Ruralidad, instancia multiactoral de análisis de los territorios maulinos, actualmente conformada por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Católica del Maule, la Fundación para la Superación de la Pobreza y ONG Surmaule, además del CEUT – Centro de Estudios Urbano Territoriales.

El evento trató de generar un espacio de reflexión y debate para comprender mejor las diferentes expresiones de ruralidad que caracterizan el Maule, y en este sentido quedaron algunos aprendizajes muy relevantes para la comunidad local.
En primer lugar existe la clara sensación que el objeto “se nos corrió”: cuando ya pensábamos tener todas las definiciones teóricas para descifrar nuestros territorios, los territorios se fueron transformando bajo el impulso neoliberal, y hoy las baterías conceptuales tradicionales ya no dan cuenta de la realidad. En este sentido, el tema central ya no es diferenciar dicotómicamente lo urbano de lo rural, sino tratar de entender cómo se relacionan entre sí las zonas rurales más aisladas, los pueblos y las agrourbes.

Por otro lado, la división administrativa del territorio aparece inadecuada a la hora de representar las reales dinámicas de los flujos productivos, demográficos y sociales: la comuna no alcanza y la región se excede, mientras la escala más adecuada parece ser la intercomunal o la provincial. Ello, contrasta con la situación actual, donde cada comuna es casi una historia aparte, y se está tratando de reforzar la dimensión regional, bajando políticas descentralizadoras (curiosa la paradoja) desde Santiago.

Finalmente, hay un desafío mayor en términos de identidad: recuperar lo rural y lo agrario como eje para la construcción de un proyecto local de desarrollo, luego de que la ruralidad maulina viviera fracturas simbólicas profundas (la última en términos cronológicos es la industrialización del campo con la imposición del modelo neoliberal). Fracturas que originaron la tendencia a esencializar lo rural y oponerlo a lo urbano, marginando lo primero en el espacio de lo anecdótico/folklórico, y generando un predominio simbólico de lo segundo.

Todos estos elementos de reflexión pueden cobrar sentido real si se incorporan a la hora de diseñar programas e intervenciones con las comunidades locales, desde los ámbitos privado, público y del tercer sector. Más aún, empecinarse con políticas públicas asistencialistas e individualizadas, podría llevarnos a seguir vaciando nuestros territorios en términos culturales, identitarios, sociales y de diversificación productiva.